Hay veranos que se disfrutan y otros que se convierten en un antes y un después. Este año, nuestros estudiantes han tenido la oportunidad de vivir una auténtica inmersión lingüística y cultural en distintos destinos, compartiendo experiencias que, sin duda, recordarán para siempre.
Algunos han cruzado el Atlántico para pasar tres semanas en Estados Unidos, donde han convivido con una host family en ciudades como Philadelphia o Boston, descubriendo cómo es el día a día de una familia americana mientras mejoraban su inglés de la forma más natural posible. Otros han disfrutado de un campamento de verano en Connecticut, combinando deporte, actividades, diversión y convivencia con jóvenes de diferentes nacionalidades.
Mientras tanto, otro grupo de estudiantes ha puesto rumbo a Tipperary (Irlanda), donde han podido elegir entre vivir la experiencia completa de un campamento internacional o combinar un day camp con la estancia en una familia irlandesa. Una oportunidad única para integrarse en la cultura local, practicar inglés en un entorno real y descubrir el carácter acogedor de Irlanda.
Aunque cada destino ha sido diferente, todos nuestros alumnos han compartido algo en común: la oportunidad de aprender mucho más que un idioma. Han hecho nuevos amigos llegados de diferentes partes del mundo, han descubierto nuevas costumbres, han salido de su zona de confort y han ganado confianza en sí mismos. Durante estas semanas han vivido momentos muy especiales. En Estados Unidos, algunos pudieron celebrar el 4 de julio, disfrutando de una de las festividades más importantes del país junto a sus familias de acogida, compartiendo barbacoas, fuegos artificiales y tradiciones que solo se viven desde dentro. Otros han recorrido ciudades llenas de historia, participado en excursiones, actividades deportivas y culturales, o simplemente han disfrutado de esos pequeños momentos cotidianos que terminan siendo los recuerdos más valiosos.
Porque una experiencia internacional no se mide únicamente por los lugares que se visitan, sino por las personas que se conocen, las conversaciones que se mantienen en otro idioma, los retos que se superan y todo lo que uno descubre sobre sí mismo.
ahora todos vuelven a casa con un inglés más fluido, una mayor autonomía, amistades internacionales y una mochila llena de historias que les acompañarán durante mucho tiempo.
En McGrath creemos que viajar, convivir y aprender en otro país es una de las mejores inversiones para el futuro de un estudiante. Y viendo las sonrisas con las que han regresado nuestros chicos, no tenemos ninguna duda de que este verano ha sido mucho más que unas vacaciones: ha sido una experiencia que les marcará para siempre.
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Un verano para recordar: así han sido las experiencias internacionales de nuestros estudiantes
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