Terry Fox Run: Una historia canadiense de superación, comunidad y compromiso

Si hay algo que define a Canadá es su capacidad para convertir las historias individuales en experiencias que unen a toda una comunidad. La Terry Fox Run es uno de los mejores ejemplos: Es uno de los eventos solidarios más conocidos de Canadá y una tradición que cada otoño reúne a comunidades de todo el país para recaudar fondos destinados a la investigación contra el cáncer.

Cada año, en el mes de septiembre, miles de personas de todo Canadá se reúnen para participar en esta carrera solidaria, y este año 2026, la Terry Fox Run se celebra el domingo 20 de septiembre, en cientos de comunidades del país. 

El evento se desarrolla en comunidades grandes y pequeñas, tanto urbanas como rurales. Es precisamente ese carácter comunitario el que ha convertido la Terry Fox Run en una tradición tan arraigada en Canadá.

Pero detrás de la Terry Fox Run hay mucho más que una carrera. Hay una historia de esfuerzo, solidaridad y esperanza que comenzó con un joven canadiense que decidió intentar algo extraordinario. ¿Quién fue Terry Fox? ¿Por qué decidió cruzar Canadá corriendo? ¿Y cómo consiguió que, décadas después, miles de personas sigan recorriendo las calles del país en su nombre? Te contamos la historia de una de las tradiciones solidarias más emblemáticas de Canadá.

Pero… ¿Quién es Terry Fox?

Terry Fox fue un joven canadiense que, con tan solo 18 años, fue diagnosticado con osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo. Como consecuencia de la enfermedad, tuvieron que amputarle la pierna derecha.

Durante su tratamiento, Terry conoció de cerca la realidad de otros pacientes con cáncer y especialmente el sufrimiento de los niños que se enfrentaban a la enfermedad. Fue entonces cuando decidió hacer algo que parecía casi imposible: cruzar Canadá corriendo para recaudar fondos para la investigación contra el cáncer.

No buscaba convertirse en un héroe ni en una celebridad. Su objetivo era conseguir que la investigación contra el cáncer avanzara y que, algún día, otras personas no tuvieran que enfrentarse a la misma enfermedad que él.

Pero para conseguirlo necesitaba que la gente escuchara su mensaje. Necesitaba visibilidad. Y decidió buscarla de una forma extraordinaria: recorriendo Canadá de costa a costa corriendo.

Así nació el Marathon of Hope, una carrera que acabaría convirtiéndose en mucho más que un reto personal.

El Marathon of Hope: la carrera que comenzó todo

El 12 de abril de 1980, Terry Fox comenzó su recorrido en St. John’s, Newfoundland and Labrador.
Su proyecto recibió el nombre de Marathon of Hope —Maratón de la Esperanza— y consistía en recorrer Canadá corriendo, aproximadamente un maratón cada día.

Terry utilizaba una prótesis y, aun así, consiguió recorrer 5.373 kilómetros en 143 días, atravesando seis provincias.

Cada vez había más gente esperándole en las localidades por las que pasaba: colegios, familias y comunidades organizaban recibimientos, donaciones y actos para apoyarle. A medida que Terry avanzaba, su carrera dejó de ser solo suya. En distintas localidades, estudiantes, deportistas y vecinos se unían a él durante algunos kilómetros, mientras miles de personas salían a las calles para animarle y hacer donaciones. Lo que había comenzado como el reto de un joven se estaba convirtiendo poco a poco en un movimiento que involucraba a todo Canadá.

Pero el 1 de septiembre de 1980, cerca de Thunder Bay, Terry tuvo que detenerse: El cáncer se había extendido a sus pulmones. Había recorrido 5.373 kilómetros y completado aproximadamente dos tercios de su objetivo.

Terry murió el 28 de junio de 1981, con 22 años: Su carrera terminó. Su proyecto, no.

El nacimiento de la Terry Fox Run

En 1981, poco después de la muerte de Terry, su familia, amigos y personas que habían apoyado su iniciativa se unieron para continuar la misión que Terry había iniciado con su Marathon of Hope. Querían mantener vivo su objetivo de recaudar fondos para la investigación contra el cáncer y demostrar que su esfuerzo no había sido en vano.

Así nació la Terry Fox Run, una carrera solidaria que invitaba a personas de todas las edades a continuar, de alguna manera, el recorrido que Terry había tenido que detener.

La primera edición reunió a miles de participantes en distintas localidades de Canadá y consiguió recaudar millones de dólares para la investigación.

Lo que comenzó como un homenaje a Terry pronto se convirtió en una tradición que volvería a repetirse año tras año. Desde entonces, cada septiembre, comunidades de todo Canadá se reúnen para participar en la Terry Fox Run: Familias, estudiantes, colegios, empresas, asociaciones y grupos de amigos salen a correr o caminar juntos con un mismo objetivo: seguir recaudando fondos para la investigación contra el cáncer y mantener vivo el legado de Terry Fox.

Y hay algo que hace especialmente diferente a esta carrera: no se trata de competir. No importa cuánto corres, qué distancia recorres o cuánto tardas en llegar. Puedes correr, caminar o simplemente participar junto a tu comunidad. Lo importante es formar parte de algo que comenzó con una persona y que, con el paso de los años, ha conseguido involucrar a millones.

Más de cuatro décadas después, la Terry Fox Run se ha convertido en una de las tradiciones solidarias más reconocibles de Canadá. Una tradición que demuestra cómo el sueño de un joven de 22 años pudo transformarse en un movimiento colectivo que continúa generación tras generación. Porque Terry no consiguió terminar su carrera. Pero consiguió que todo un país decidiera continuarla.

La Terry Fox Run a día de hoy

La Terry Fox Run sigue siendo una de las iniciativas solidarias más importantes de Canadá. Lo que comenzó en 1981 como una forma de continuar el sueño de Terry se ha convertido en una tradición que cada año reúne a comunidades de todo el país.

La carrera ha mantenido algo fundamental desde sus comienzos: no es una competición. No hay que ser un corredor experimentado ni completar una distancia determinada. Cada persona participa a su propio ritmo y de la manera que prefiera. El objetivo es compartir la experiencia y contribuir a una causa común.

Además, se ha convertido en una experiencia especialmente vinculada a colegios, estudiantes y comunidades educativas. Para muchos jóvenes canadienses, participar junto a sus compañeros forma parte de esas experiencias que se repiten cada año y que ayudan a mantener viva la historia de Terry entre las nuevas generaciones.

La Terry Fox Foundation organiza también eventos internacionales en diferentes países, permitiendo que personas de todo el mundo se sumen a su legado y apoyen la investigación contra el cáncer. La Fundación mantiene actualmente un calendario de Terry Fox Runs internacionales, con eventos en diferentes países y ciudades. En 2026 aparecen, entre otros, eventos en Madrid, Londres, Dublín, Berlín/Heidelberg, Nueva York y distintas ciudades de Estados Unidos y otros países.

El resultado de más de 40 años de historia es extraordinario: la Terry Fox Foundation ha conseguido recaudar más de 1.000 millones de dólares canadienses para la investigación contra el cáncer. Pero quizá la verdadera dimensión de la Terry Fox Run no pueda medirse únicamente en cifras.

Cada año, cuando miles de personas vuelven a ponerse unas zapatillas para recorrer las calles de sus ciudades, ocurre algo que Terry probablemente no podía imaginar cuando comenzó su Marathon of Hope. Su carrera sigue avanzando.

 


¿Cómo viven la Terry Fox Run los estudiantes internacionales?

Para un estudiante internacional que llega a Canadá, participar en una actividad como la Terry Fox Run también puede ser una forma de conocer el país desde dentro: compartir una experiencia con compañeros, descubrir una tradición canadiense y formar parte de una comunidad más allá del aula.

Porque vivir una experiencia internacional no consiste únicamente en estudiar en otro país. También significa descubrir las historias, las personas y las tradiciones que forman parte de su día a día. Una experiencia académica en otro país está formada por mucho más que las asignaturas.

Salir de casa, adaptarse a una nueva cultura, hacer nuevos amigos, enfrentarse a situaciones desconocidas y aprender a desenvolverse en otro idioma forman parte de ese aprendizaje.

La historia de Terry Fox conecta con algunos de esos valores: iniciativa, comunidad, solidaridad y capacidad para convertir una idea en una acción.

Pero quizá haya una idea todavía más interesante: Terry comenzó solo. Después, otras personas se unieron. Y finalmente fueron miles las que decidieron continuar su camino.

Eso es también lo que ocurre en muchas experiencias internacionales: llegas a un lugar nuevo pensando que vas a descubrirlo y terminas formando parte de una comunidad que no conocías.

El evento tiene además una dimensión social especialmente interesante para los estudiantes internacionales. No se trata solamente de asistir a una carrera. Es una oportunidad para hacer algo con otras personas, para hablar con compañeros fuera del aula, para participar en una actividad local, y para descubrir una parte de la cultura canadiense que probablemente no conocerías desde España.

Vivir Canadá es también formar parte de sus historias

Tras varias décadas, la Terry Fox Run sigue llenando las calles de Canadá cada septiembre y convirtiendo una historia personal en una experiencia compartida. Y eso es precisamente lo que hace especial una experiencia internacional.

Porque estudiar en Canadá no consiste únicamente en ir a clase en otro país. Consiste en conocer sus personas, sus tradiciones, sus comunidades y esas pequeñas historias que hacen que, cuando llega el momento de volver a casa, Canadá ya no sea simplemente un lugar que has visitado. Es un lugar del que has formado parte.

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