Hay experiencias que duran unas semanas, pero que permanecen con nosotros durante mucho más tiempo. Viajar, convivir con una nueva familia, conocer personas de diferentes lugares y aprender a desenvolverse en un entorno completamente distinto puede convertirse en una oportunidad para crecer de una manera que va mucho más allá del aula.
Este verano, Daniela vivió su propia aventura en Boston, una de las ciudades más emblemáticas de Estados Unidos. Durante su estancia pudo descubrir una nueva cultura, practicar inglés cada día, conocer a muchísimas personas y, sobre todo, disfrutar de momentos que se quedarán para siempre en su recuerdo.
Pero si hay algo que hace realmente especial una experiencia internacional es todo lo que aprendemos de nosotros mismos durante el camino. Y Daniela lo resume así:
“Mi experiencia de intercambio en Boston ha sido increíble. He conocido a muchísima gente, he vivido momentos inolvidables y he aprendido muchísimo, tanto del inglés como de la cultura americana. Sin duda, ha sido una experiencia que nunca voy a olvidar y que me ha hecho crecer muchísimo como persona.”— Daniela, participante del programa de verano en Boston 🇺🇸